El
término cultura proviene del latín cultus que a su vez deriva de la voz colere
que significa cuidado del campo o del ganado. Hacia el siglo XIII, el término
se empleaba para designar una parcela cultivada, y tres siglos más tarde había
cambiado su sentido como estado de una cosa, al de la acción: el cultivo de la
tierra o el cuidado del ganado (Cuche, 1999: 10), aproximadamente en el sentido
en que se emplea en el español de nuestros días en vocablos como agricultura,
apicultura,
piscicultura
y otros. Por la mitad del siglo XVI, el término adquiere una connotación
metafórica, como el cultivo de cualquier facultad. De cualquier manera, la
acepción figurativa de cultura no se extenderá hasta el siglo XVII, cuando
también aparece en ciertos textos académicos.
En
el siglo XX, la "cultura" surgió como un concepto central de la antropología,
abarcando todos los fenómenos humanos que no son el total resultado de la
genética. Específicamente, el término "cultura" en la antropología
americana tiene dos significados: la evolucionada capacidad humana de
clasificar y representar las experiencias con símbolos
y actuar de forma imaginativa y creativa; y las distintas maneras en que la
gente vive en diferentes partes del mundo, clasificando y representando sus
experiencias y actuando creativamente. Después de la Segunda Guerra Mundial, el término se
volvió importante, aunque con diferentes significados, en otras disciplinas
como estudios culturales, psicología organizacional,
sociología de la cultura y estudios
gerenciales.
Algunos
etólogos
han hablado de "cultura" para referirse a costumbres, actividades o comportamientos
transmitidas de una generación a otra en grupos de animales por imitación
consciente de dichos comportamientos.
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